El repunte en los índices dobesidad infantil en la región ha encendido las alarmas de los especialistas en salud, quienes ven en el refrigerio escolar una oportunidad crucial para revertir esta tendencia. La lonchera no es solo una comida entre clases, sino una herramienta determinante para garantizar un crecimiento óptimo y prevenir enfermedades crónicas desde la infancia, señaló el doctor Feliznando Cárdenas Torres, nutriólogo de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
“Actualmente se están utilizando estrategias del uso de las loncheras saludables. Si se han dado cuenta, con este regreso a clases hemos estado viendo en las ventas y compras de mochilas que son transparentes, las cuales nos ayudan a hacer una rápida verificación de esto. A través de las loncheras saludables lo que se busca es tener una incidencia para revertir y prevenir estas enfermedades que aquejan tanto a Sinaloa”, resaltó.
El docente e investigador de la Facultad de Ciencias de la Nutrición y Gastronomía de la UAS advirtió sobre el impacto real de lo que los niños consumen en las aulas, al afirmar que el sobrepeso y la obesidad infantil no son solo un problema estético, sino que comprometen el rendimiento escolar, la energía diaria y el futuro metabólico de los menores.


