Columna Periodística -Sin Redundar- Por Carlos Avendaño 16 Julio 2026
***¿Y si el regreso de Rocha fuera una trampa?***El sentido común nos dice que sería un error político de dimensiones monumentales el reinstalar a Rubén Rocha Moya como gobernador de Sinaloa en este momento. Cabe aclarar que es una apreciación muy personal, desde luego. Pero si este escenario llegara a concretarse, habría que preguntarse si realmente se trataría de un respaldo político o de una despedida cuidadosamente diseñada. Porque una cosa es arropar a un personaje desde el discurso oficial y otra muy distinta dejarlo perfectamente localizado, con cargo, con agenda pública y con la exposición permanente. En política, no siempre el abrazo significa protección, a veces es simplemente la forma más elegante de inmovilizar a alguien. Durante los últimos días se ha repetido una versión con insistencia: que Rubén Rocha Moya ya no cuenta con el nivel de protección política que muchos le atribuían, y si esto fuera cierto, su eventual regreso no necesariamente lo fortalecería, podría colocarlo en una posición mucho más vulnerable frente a cualquier acontecimiento futuro. Resulta difícil imaginar que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo decidiera desafiar deliberadamente al gobierno de Donald Trump si existiera un conflicto de alto nivel relacionado con investigaciones internacionales. Sería un costo diplomático enorme para una administración que ha insistido en privilegiar la cooperación institucional con los Estados Unidos. Por esto, los rumores sobre un eventual regreso de Rocha Moya pueden tener múltiples lecturas. Tal vez no pasen de ser simples especulaciones, o quizás, formen parte del complejo tablero político que hoy se juega entre intereses locales, nacionales e internacionales. Lo que sí parece evidente es que MORENA enfrenta un enorme riesgo político. La oposición ha intentado vincular al partido con el crimen organizado en distintos momentos, y cualquier decisión relacionada con Rocha Moya será examinada con lupa, tanto dentro como fuera del país. En un contexto tan delicado, cada movimiento pesa más de lo habitual. Además, existe un factor que ningún estratega puede ignorar: el ánimo social que se vive en Sinaloa, después de una prolongada etapa marcada por la violencia, amplios sectores de la población expresan un profundo desgaste y exigen resultados. En este ambiente, cualquier decisión sobre el futuro político del mandatario con licencia, tendría un alto costo o beneficio, según la percepción ciudadana. Existe otro detalle que tampoco pasa inadvertido, si Rocha Moya conservara todo el poder político que algunos le atribuyen, muchos se hacen la pregunta: ¿Por qué solicitó licencia en primer lugar? En política, pocas decisiones son casuales y una licencia nunca deja de enviar mensajes. Al final de cuentas, más que el regreso de Rocha Moya, lo que está en juego es la credibilidad de las instituciones, porque si Rubén Rocha Moya vuelve, el gobierno tendrá que explicar con toda la claridad punto por punto del por qué, pero si no vuelve, también deberá de explicar qué fue lo que cambió. Porque en política los silencios suelen hablar más fuerte que los discursos, y en Sinaloa, donde la incertidumbre ya se volvió parte de la rutina, cada rumor termina pareciendo una noticia, hasta que la realidad decide superarla…

