Sin Redundar — Carlos Avendaño · Opinión
Sinaloa

Sin Redundar - Carlos Avendaño

Sin Redundar - Carlos Avendaño

Por Carlos Avendaño·22 de julio de 2026
Sin Redundar - Carlos Avendaño

Columna Periodística -Sin Redundar- Por Carlos Avendaño 22 Julio 2026texto**

Ambrocio ya abrió la puerta, ahora falta que entre Rochatexto****. Cuando un operador político empieza a preparar el terreno, difícilmente habla por ocurrencia. Las declaraciones del diputado local morenista Ambrocio Chávez Chávez, suenan menos a una opinión personal y más a un ensayo general del discurso que podría escucharse si Rubén Rocha Moya decide volver a ocupar la gubernatura de Sinaloa. Para Ambrocio, el regreso sería “legal”, “natural” y plenamente ajustado a la Constitución. Jurídicamente puede tener razón respecto a la licencia concedida por el Congreso del Estado de Sinaloa y al procedimiento de reincorporación. Pero una cosa es la legalidad y otra muy distinta la legitimidad política. Porque los problemas de Sinaloa no desaparecen por decreto ni mediante una interpretación constitucional. Nos llama muchísimo la atención otro detalle. El diputado local afirmó que el Congreso espera las determinaciones de la Fiscalía General de la República y de la Presidencia de la República antes de una eventual reincorporación. Esta afirmación resulta políticamente reveladora. Si la decisión depende exclusivamente de la Constitución y del Congreso, ¿Por qué esperar la señal de la Presidencia? ¿Qué no se supone que los poderes públicos son autónomos? Más que una explicación jurídica, la declaración parece confirmar una realidad política ampliamente comentada, las decisiones relevantes no siempre se toman en el Palacio Legislativo de Culiacán. También el legislador aseguró que Rubén Rocha Moya “ya pagó el costo político”, ¿De verdad? tan solo basta recorrer Sinaloa para comprobar que el ambiente social sigue marcado por la incertidumbre, por el miedo y por el hartazgo derivados de la violencia. Decir que la factura política ya fue saldada parece, cuando menos, una conclusión muy prematura. Es cierto que la violencia en el estado no nació con este gobierno, sería históricamente incorrecto afirmarlo. Pero también es cierto, que la ciudadanía juzga a cada administración por su capacidad para enfrentar la crisis que le toca gobernar, no por la herencia que recibió. En política existe una diferencia enorme entre tener derecho a regresar y el de tener condiciones para hacerlo. La primera la determina la ley, y la segunda la dicta la sociedad. Y esta sentencia no se publica en el Periódico Oficial de la Federación, tan solo se escucha todos los días en las calles de nuestro querido y muy golpeado estado de Sinaloa…

No todos quieren que regrese Rocha Moya. Mientras desde MORENA comienzan a normalizar la posibilidad del regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura, desde el ámbito jurídico ya surgieron voces que sostienen exactamente todo lo contrario. El presidente de la Alianza Mexicana de Abogados, Ricardo Beltrán Verduzco, considera que el regreso del gobernador con licencia sería políticamente inconveniente y jurídicamente cuestionable mientras, según afirmó, continúen abiertas las investigaciones en la Fiscalía General de la República. La diferencia es por demás significativa. Hasta hace unos días el debate era si Rocha Moya podía regresar, pero ahora la discusión empieza a ser si debe regresar. Porque la legalidad y la conveniencia política rara vez caminan de la mano. Beltrán Verduzco también cuestionó la licencia otorgada por el congreso local y advirtió que una eventual reincorporación podría aumentar la incertidumbre política y social que ya vive Sinaloa. Y razón no le falta al abogado en un aspecto, el estado atraviesa una de las etapas más complejas de su historia reciente. Lo paradójico es que mientras algunos diputados morenistas aseguran que Rocha Moya “ya pagó el costo político”, otros sectores sostienen exactamente lo contrario, que el verdadero costo apenas comenzaría si vuelve a ocupar el despacho principal del Palacio de Gobierno del Estado de Sinaloa. Hasta ahora, la Fiscalía General de la República no ha informado públicamente una determinación definitiva respecto de las investigaciones a las que se ha hecho referencia en el debate público. Este vacío institucional mantiene abierto el espacio para las interpretaciones políticas, porque cuando las autoridades guardan silencio, los rumores terminan ocupando el lugar de las respuestas. En realidad, el problema ya dejó de ser exclusivamente Rubén Rocha Moya, porque ahora el problema es la credibilidad de las instituciones. Si regresa, habrá quienes interpreten que nunca existió motivo suficiente para su licencia, si no regresa, habrá quienes concluirán que la licencia fue apenas el primer paso de una historia que todavía no termina. Mientras tanto, Sinaloa sigue atrapado entre la incertidumbre jurídica y la violencia cotidiana, y los ciudadanos observan cómo el debate gira alrededor de quién ocupa una oficina, cuando la prioridad debería ser devolverle la tranquilidad a un estado que hace mucho dejó de vivir en paz…

Culiacán baja la cortina. Mientras el gobierno presume estabilidad, Culiacán capital sinaloense sigue apagando vitrinas. Casi 2,800 comercios han cerrado sus puertas durante 2026, según el mapeo realizado por la Unión de Locatarios del Centro de Culiacán. No son simples cifras, sino que son cortinas metálicas que ya no volvieron a levantarse, familias que perdieron su fuente de ingreso, y empleos que desaparecieron sin hacer ruido. La estadística desmiente cualquier discurso triunfalista. Porque una ciudad en donde miles de negocios desaparecen, no vive una recuperación económica, vive una economía en modo supervivencia. Los comerciantes lo describen con una crudeza que ningún boletín oficial puede maquillar: hay días en los que las ventas apenas alcanzan para recuperar lo invertido, no hay utilidades, no hay crecimiento, apenas resistencia, y resistir no es prosperar. Lo más preocupante es que el cierre de un negocio nunca ocurre de un día para otro, antes vienen: semanas de ventas bajas, después el recorte de personal, luego las deudas, finalmente el letrero de “se renta” o “se traspasa”. Este es el último capítulo de una historia que comenzó mucho antes. Mientras tanto, desde la política se insiste en hablar de indicadores, de estrategias y de mesas de coordinación, pero el comerciante no vive de conferencias de prensa, vive de clientes. Y cuando la gente deja de salir, empieza a consumir menos o simplemente tiene miedo de permanecer en la calle más tiempo del necesario, y es ahí cuando la economía local comienza a desangrarse de manera silenciosa. Que algunos locatarios perciban una ligera recuperación resulta por demás que alentador, pero ojalá que sea el inicio de una tendencia y no apenas un respiro temporal. Porque una ciudad no puede acostumbrarse a celebrar como éxito el simple hecho de vender lo suficiente para sobrevivir. La verdadera tragedia no son únicamente los casi 2,800 negocios que ya cerraron, la tragedia real son los negocios que todavía permanecen abiertos preguntándose si serán los siguientes. Una ciudad se construye con empresas que nacen, pero también se destruye cuando miles de ellas bajan la cortina. Y es entonces cuando ninguna campaña publicitaria puede ocultar el ruido que hace una cortina cuando cae por última vez y de por vida…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores… Facebook: Carlos Avendaño   Twitter: @Carlosravendano   http://www.carlos-avendano.com hectormunoz.com.mx - lagaceta.me - entreveredas.com.mx - https://www.rrcnoticias.com/ - nexusmedia.com - entreredes.com.mx