**Columna Periodística -Sin Redundar- Por Carlos Avendaño 24 Julio 2026 ** El miedo no sería que Rocha Moya se entregue, sino que hable. #SePresumeQué existen indicios de que el ex gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, estaría buscando entregarse a las autoridades estadounidenses. Si esta versión llegase a confirmarse como cierta, el mayor problema para MORENA no sería la entrega, sino que sería lo que pueda hablar. Porque un político de esta calaña puede enfrentar un proceso judicial, pero lo que resulta políticamente devastador, es que decida colaborar con los fiscales para obtener mejores condiciones legales. Porque en cualquier investigación de alto perfil, el activo más valioso no siempre son los documentos, sino que muchas veces son los testimonios. Por esto, la pregunta ya no sería qué saben las autoridades estadounidenses, sino que la pregunta sería ¿Qué sabe Rocha Moya? Y, sobre todo, qué estaría dispuesto a declarar si considera que esta cooperación puede favorecer su situación jurídica. Si este escenario llegara a presentarse, el expediente dejaría de girar únicamente alrededor de Rubén Rocha Moya y podría proyectarse hacia otros actores políticos, dependiendo de la información que eventualmente aportara y de la evidencia que pudiera corroborarse. Naturalmente que esta hipótesis explica por qué el caso genera tanta tensión política. No porque exista una confesión pública ni porque haya una cooperación confirmada, sino porque la sola posibilidad altera todos los cálculos del poder. Hasta el día de hoy, no existe ninguna confirmación oficial de que Rubén Rocha Moya haya solicitado entregarse ni de que exista alguna negociación con las autoridades estadounidenses. Pero lo que si existe son las versiones periodísticas, los análisis y un intenso debate político. Sin embargo, en política las preocupaciones no siempre nacen de los hechos consumados, sino que muchas veces nacen de lo que un protagonista podría decir. Porque los expedientes se construyen con documentos, pero algunos gobiernos, han temblado por tan solo un testimonio. Y si alguna vez Rubén Rocha Moya decide hablar, el problema dejaría de ser exclusivamente suyo, y hasta podría llegar a convertirse en el problema de muchos más…
El blindaje tiene fecha de caducidad. “Si los Estados Unidos presenta las pruebas, entonces se entregaría a Rubén Rocha Moya”, esta frase parece sencilla, pero políticamente pesa toneladas. Con esta absoluta oración, se derrumba aquel argumento de que el gobernador bajo licencia Rubén Rocha Moya goza de un blindaje absoluto. Porque una cosa es respaldar políticamente a un aliado mientras no exista un expediente que satisfaga los requisitos legales. Pero otra cosa muy distinta, es asumir el costo de desobedecer un tratado internacional si las pruebas terminan llegando. Hasta el día de hoy, el Gobierno Federal ha sostenido una posición muy específica: no ha dicho que Rubén Rocha Moya sea inocente, sino que ha dicho que los Estados Unidos debe de acreditar sus acusaciones conforme al procedimiento legal. Esta diferencia es enorme. En otras palabras, el mensaje parece ser por demás que claro: “Mientras no haya pruebas suficientes, hay respaldo, pero si aparecen, entonces cambia el escenario”. Por lo que esto convertiría el supuesto blindaje en una protección condicionada, no en un cheque en blanco. La política tiene memoria corta, pero un extraordinario instinto de supervivencia. Ningún gobierno sacrifica su estabilidad por un solo personaje cuando el costo puede alcanzar grandes dimensiones internacionales. Por esto, el verdadero expediente no está en Culiacán, sino que está en Washington. Y mientras este expediente permanezca incompleto o reservado, MORENA puede cerrar filas alrededor de Rubén Rocha Moya. Pero si las autoridades estadounidenses presentan las pruebas que superen los estándares exigidos por el tratado de extradición y las autoridades mexicanas las consideran suficientes, el discurso político podría cambiar con la misma velocidad con la que hoy se repite la palabra “respaldo”. En política, los apoyos suelen durar exactamente lo que duran las circunstancias, porque el poder protege mientras conviene. Porque después, simplemente administra los daños…

