Columna Periodística -Sin Redundar- Por Carlos Avendaño 20 Agoto 2026
Fausto Corrales: el testigo que puede hacer temblar la versión del caso Cuén. ¡Ahora sí se puso buena la novela! La detención de Fausto Ernesto Corrales Rodríguez por la FGR vuelve a poner el caso Héctor Melesio Cuén Ojeda y la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada García bajo los reflectores. Y no estamos hablando de cualquier testigo. Según la Fiscalía, Fausto acompañó a Cuén Ojeda el 25 de julio de 2024 a la reunión que terminó con el asesinato del ex rector de la UAS y que, de acuerdo con la investigación federal, estaría relacionada con la privación de la libertad de “El Mayo” Zambada. Además, enfrenta señalamientos por presunto encubrimiento y falsedad de declaraciones. ¡Ahí está el detalle! Durante más de dos años han circulado versiones, contradicciones, declaraciones y explicaciones que no terminan de convencer a nadie. Ahora aparece la FGR y se lleva detenido precisamente a uno de los hombres que, según la propia investigación, estuvo cerca de los protagonistas aquel día. ¿Y qué puede aportar Fausto? Muchísimo, porque si habla, podría ayudar a responder preguntas que siguen flotando en el aire: ¿Quién convocó realmente a aquella reunión? ¿Qué ocurrió con Cuén Ojeda? ¿Quiénes estaban ahí? ¿Cómo fue privado de la libertad “El Mayo”? Y, sobre todo: ¿Qué se ha dicho durante estos dos años que no corresponde con lo que realmente ocurrió? Porque aquí hay una coincidencia demasiado grande para ignorarla: Cuén Ojeda fue asesinado y “El Mayo” Zambada terminó en los Estados Unidos el mismo día. Ahora la FGR detiene a un hombre que, según sus investigaciones, estuvo directamente relacionado con aquella reunión. Esto no significa que Fausto Corrales sea culpable. Esto lo tendrá que determinar un juez. Pero sí significa que el expediente acaba de abrir una puerta que puede conducir a muchas verdades bastante incómodas. Y si el detenido decide hablar, podríamos descubrir que aquella historia que durante dos años nos contaron como una cosa, era otra completamente distinta. Así que habrá que estar muy atentos, porque Fausto Corrales puede ser solamente un detenido más o la pieza clave que estaba haciendo falta para empezar a armar el rompecabezas. Y si este rompecabezas finalmente encaja, a más de uno podría no gustarle la fotografía…
El campo se está rindiendo. Los productores del valle del Évora ya no aguantan más. Y cuando un agricultor empieza a rematar la tierra que heredó o trabajó durante muchos años, algo está terriblemente mal en el campo. Nos dicen que parcelas que antes alcanzaban hasta 600 mil pesos por hectárea, hoy se ofrecen en alrededor de 200 mil pesos. Y esto no termina ahí, porque también están saliendo tractores, implementos y maquinaria agrícola, muchas veces para enfrentar deudas impagables. El campo se está descapitalizando a marchas forzadas con altos costos de producción, precios que no compensan, falta de crédito, sequía y una comercialización cada vez más complicada están poniendo contra las cuerdas a quienes producen nuestros alimentos. Y mientras desde los escritorios se habla de programas, de apoyos y de que “primero los pobres”, en las parcelas la realidad es bastante menos bonita. Hay productores que están vendiendo sus activos para poder sobrevivir. Esto no es prosperidad, esto es descapitalización: porque una hectárea que se vende no vuelve a producir para su antiguo dueño, un tractor que sale del rancho no se recupera con un discurso, y un productor que abandona el campo difícilmente regresará cuando las condiciones mejoren. El problema no es solamente económico, estamos ante una amenaza para el futuro del campo sinaloense. Porque cuando el agricultor pierde la tierra, la maquinaria y el acceso al crédito, no solamente pierde una cosecha, sino que pierde la posibilidad de seguir siendo productor. Y mientras algunos presumen que Sinaloa es el granero de México, en el valle del Évora existen agricultores que ya están preguntándose algo mucho más elemental, ¿Cómo vamos a sembrar mañana si hoy tenemos que venderlo todo para pagar las deudas? El campo no necesita discursos, necesita rentabilidad, crédito, agua y certidumbre. Porque un día los productores pueden dejar de sembrar, y ese día, la crisis ya no estará solamente en el campo, sino que estará en la mesa de todos los mexicanos y Sinaloa no es la excepción…

