Sin Redundar — Carlos Avendaño · Opinión
Opinión

Sin Redundar- Carlos Avendaño

Sin Redundar- Carlos Avendaño

Por Carlos Avendaño·26 de agosto de 2026
Sin Redundar- Carlos Avendaño

Columna Periodística -Sin Redundar- Por Carlos Avendaño 26 Agosto 2026

Domínguez Nava: ¿Cambio de gobierno o cambio de silla? Y finalmente llegó la gobernadora interina. Graciela Domínguez Nava fue designada por el Congreso de Sinaloa para ocupar provisionalmente la gubernatura tras la nueva licencia solicitada por Rubén Rocha Moya. El Congreso aprobó la designación con 31 votos a favor, 6 en contra y 3 que no estuvieron presentes. Al rendir protesta, Graciela lanzó una frase que suena exactamente a lo que Sinaloa necesita escuchar: “Nuestra prioridad será la paz”. ¡Ojalá también sea la prioridad a la hora de gobernar! Porque Sinaloa no necesita más discursos sobre la paz, necesita resultados. Vivimos una crisis de violencia, de desapariciones, de desplazamientos, de negocios afectados y de una ciudadanía que hace tiempo dejó de sentirse segura. Y aquí aparece el verdadero reto de la nueva gobernadora: ¿Será realmente un nuevo comienzo o solamente un cambio de ocupante en la misma oficina del palacio de gobierno estatal? Porque no podemos olvidar que Graciela Domínguez Nava, Feliciano Castro Meléndrez y Rubén Rocha Moya, han formado parte del mismo grupo político: Rochista, que durante años ha tenido una enorme influencia en Sinaloa. Por esto la pregunta es inevitable: ¿Puede alguien del mismo grupo político romper con las inercias del mismo grupo político? Ojalá y que sí. Porque si Graciela llega para gobernar con independencia, corregir errores, recuperar la seguridad y poner a las instituciones por encima de los intereses políticos, tendrá el respaldo de muchos sinaloenses. Pero si solamente llega a administrar el desastre y a cuidar los intereses de quienes ya estuvieron en el poder, entonces habremos cambiado el nombre de la placa de la puerta, pero no de la realidad que se vive en Sinaloa. Pero hay algo todavía más importante, el romper cualquier posible vínculo entre poder y el crimen organizado debe de ser una prioridad absoluta, no basta con decirlo. Hay que investigar, depurar instituciones y garantizar que ningún grupo criminal tenga influencia sobre las decisiones del Gobierno. Y aquí también debemos de ser responsables: los señalamientos contra cualquier persona no equivale a una condena judicial. Si existen investigaciones o acusaciones, deberán resolverse conforme a derecho. Pero Sinaloa sí tiene derecho a exigir algo elemental: un gobierno que no tenga miedo de investigar a nadie, ni a los de antes, ni a los de ahora, ni a los propios. Graciela Domínguez Nava tiene una oportunidad histórica. Puede convertirse en la gobernadora que recibió un estado en crisis y comenzó a reconstruirlo, o simplemente ser otro capítulo del mismo libro político. La ciudadanía ya no quiere promesas, quiere paz, quiere justicia, quiere instituciones, y, sobre todo, quiere dejar de preguntarse quién gobierna a quién. Porque si el Gobierno no gobierna, alguien más termina ocupando este vacío. Suyos los comentarios, estimado lector…

¿Mensaje para Rocha Moya o simple coincidencia? La coincidencia temporal es el punto fuerte: la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo no mencionó a Rubén Rocha Moya por su nombre, pero publicó el mensaje un día después de su regreso, y además MORENA se deslinda de la decisión. ¡Vaya momento para hablar del poder, presidenta! Apenas Rubén Rocha Moya regresó a la gubernatura de Sinaloa después de 112 días de licencia, Claudia Sheinbaum Pardo publicó un mensaje que encendió las especulaciones: “Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación”. La presidenta no mencionó a Rocha Moya por su nombre, pero tampoco hacía falta. Porque habló de que “el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso” y de que los cargos son pasajeros, mientras la responsabilidad ante la Nación permanece. Y uno se hace la pregunta: ¿Casualidad o mensaje con destinatario? Porque el mensaje apareció prácticamente después de que el gobernador con licencia decidiera regresar a su despacho, una decisión que MORENA aseguró no conocer previamente y de la que incluso se deslindó públicamente. Si fue coincidencia, vaya coincidencia tan oportuna. Y si fue mensaje político, entonces fue bastante claro: el cargo no le pertenece al funcionario, le pertenece al pueblo. Pero aquí viene lo meramente interesante. Durante meses se habló de investigaciones, de señalamientos y de cuestionamientos alrededor del ex gobernador. Rocha Moya volvió asegurando que lo hacía para cumplir con su responsabilidad. Nadie puede ser declarado culpable solamente por acusaciones, esto debe de quedar perfectamente claro. Pero tampoco puede exigirse a los ciudadanos que dejen de preguntar. Porque la confianza no se ordena, se gana. Y si la propia presidenta advierte que ningún interés personal debe estar por encima del pueblo, entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿A quién le estaba hablando? A los políticos en general, seguramente. Pero en Sinaloa estimado lector, el mensaje llegó justo después de que uno en particular volviera al palacio estatal. Y en política, como en la vida, las coincidencias también hablan…

Empresarios piden un gobernador sin ataduras. ¡Ahora sí alguien puso el dedo exactamente en donde duele! El Consejo Sinaloense de Empresarios (CSE) encabezado por Luis Osuna Vidaurri, pidió al Congreso del Estado que nombre un gobernador interino “sin ataduras” y con la autoridad suficiente para darle un nuevo rumbo al estado de Sinaloa. Y la pregunta es por demás que inevitable: ¿Qué tan mal tiene que estar un estado para que el sector empresarial pida públicamente empezar desde cero? El mensaje no necesita demasiada interpretación. Los empresarios están diciendo, en pocas palabras, que Sinaloa necesita un gobierno con capacidad de decisión, sin compromisos políticos y con el respaldo real de la Federación para enfrentar la crisis que vive el estado. Porque mientras los políticos siguen jugando a las sillas, los ciudadanos están pagando la factura: inseguridad, negocios cerrados, inversión frenada, familias con miedo y una economía golpeada. Y ahora el sector empresarial pide algo que debería ser básico en cualquier gobierno: autoridad, coordinación y libertad para gobernar. “Sin ataduras”, dos palabras pequeñas, pero con un mensaje enorme. Porque si el gobernador interino llega amarrado a grupos políticos, padrinos, cuotas partidistas o intereses particulares, entonces estaremos cambiando al personaje, pero no el problema. El estado de Sinaloa no necesita otro administrador de la crisis. Necesita alguien que pueda enfrentarla. Así que ahora la pelota está en la cancha del Congreso. Y aquí viene la pregunta que vale oro: ¿Los diputados locales tendrán el valor de poner a Sinaloa por encima de los intereses de sus partidos? Porque si de verdad quieren darle un nuevo rumbo al estado, esta puede ser su gran oportunidad. Y si vuelven a repartirse la silla entre los grupos, pues entonces no habremos cambiado de gobierno, sino que solamente habremos cambiado de ocupante…

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