Columna Periodística -Sin Redundar-
Por Carlos Avendaño 31 Agosto 2026
Cuén Ojeda: la historia que cambia de escenario. ¡Ahora sí apareció una versión que vuelve a sacudir el caso Cuén Ojeda! El homicidio del maestro Héctor Melesio Cuén Ojeda y la privación de la libertad de Ismael “El Mayo” Zambada García vuelven al centro de la discusión luego de que el colega columnista: Roberto Rock, difundiera una nueva versión ministerial basada en algunas declaraciones ante la Fiscalía General de la República (la FGR). Según el testimonio atribuido a Fausto Ernesto Corrales Rodríguez, el ex chofer de Cuén Ojeda, la historia habría ocurrido de una manera muy distinta a la que originalmente se dio a conocer. Héctor Melesio Cuén Ojeda no habría sido atacado en una gasolinera, sino que la nueva versión sostiene que habría recibido un disparo en una pierna mientras intentaba impedir que Ismael “El Mayo” Zambada García fuera sometido en la finca Huertos del Pedregal, aquel día del 25 de julio de 2024. Después vendría el forcejeo, la pérdida de sangre y el traslado a una clínica privada, en donde finalmente murió el maestro Héctor Melesio Cuén Ojeda. ¡Y aquí es en donde la historia se pone todavía más complicada! Porque si este testimonio se confirma con las pruebas que está revisando la Fiscalía, estaríamos frente a una reconstrucción completamente diferente de aquella jornada violenta. Ya no estaríamos hablando simplemente de un homicidio ocurrido durante un supuesto asalto, sino que estaríamos hablando de una reunión, de una operación para someter a “El Mayo” Zambada y de la intervención de Cuén Ojeda en medio de aquel episodio. Pero ojo, estimado lector: una declaración ministerial es una pieza de investigación, no es una sentencia definitiva. El testimonio de un involucrado debe de ser corroborado con videos, con peritajes, con registros, con testimonios y con demás evidencias sustanciales. Y precisamente esto es lo que ahora tendrá que hacer la FGR. Porque si la nueva versión coincide con las pruebas materiales, entonces habrá que preguntarse: ¿Cuántas cosas de aquel día del 25 de julio de 2024 todavía no conocemos a ciencia cierta? Y aquí aparece una coincidencia que no puede pasar desapercibida: Héctor Melesio Cuén Ojeda murió e Ismael “El Mayo” Zambada García terminó en los Estados Unidos el mismo día. Dos acontecimientos extraordinarios unidos por unas cuantas horas de diferencia. Demasiada historia para despacharla con una explicación por demás que sencilla. Ahora aparece un testimonio que coloca a Cuén Ojeda dentro de la finca y lo presenta intentando intervenir en el sometimiento de Zambada García. Si esto se acredita, la cronología del caso cambiaría, pero más que radicalmente. Y entonces vendrá la parte verdaderamente por demás incómoda: ¿Quién dijo la verdad desde el principio y quién nos contó una versión a conveniencia? Porque en este caso ya no solamente está en juego el saber quién disparó, sino que también estaría en juego reconstruir qué ocurrió realmente aquella tarde y quiénes fueron los que participaron realmente. La verdad puede tardar, pero cuando finalmente aparece, suele tener la desagradable costumbre de poner patas arriba todas las demás versiones anteriores. Y esta historia violenta todavía está lejos de terminarse…
Rocha Moya: una licencia no borra el problema. ¡Ahora sí, el caso del ex gobernador de Sinaloa ya se convirtió en pleito nacional! Después de regresar a la gubernatura y durar apenas unas horas en la silla, Rubén Rocha Moya, volvió a solicitar licencia “ipso facto”. Y mientras Rocha Moya se va otra vez, la oposición salió con la artillería pesada. El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, exigió avanzar con un juicio político y hasta planteó la desaparición de poderes en Sinaloa. Por su parte, el dirigente nacional del PRI, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, fue todavía más lejos y pidió que Rocha Moya sea detenido y entregado a la justicia estadounidense. ¡Vaya recibimiento para alguien que apenas acababa de regresar! Pero aquí conviene poner los pies sobre la tierra. Los señalamientos contra Rubén Rocha Moya no equivalen automáticamente a una sentencia de culpabilidad. Si existen acusaciones o investigaciones, deberán de probarse ante las autoridades competentes y con pleno respeto al debido proceso. Dicho esto, también hay una verdad que nadie puede borrar con una firma: porque una licencia no desaparece las preguntas. Rocha Moya puede solicitar una, dos o diez licencias, pero ninguna licencia explica por qué regresó después de 112 días y apenas unas horas después volvió a salir. Esto no parece precisamente la imagen de un gobierno sólido, y tampoco ayuda a una entidad que lleva años atrapada en una profunda crisis de seguridad, económica e institucional. Porque mientras los partidos lanzan acusaciones, Sinaloa sigue esperando respuestas. ¿Quién va a gobernar entonces? ¿Quién va a recuperar la seguridad? ¿Quién va a responder por la crisis? ¿Y qué va a pasar con las investigaciones y señalamientos que colocaron al ex gobernador en el centro de esta tormenta política? Porque una cosa sí está quedando clara: la licencia puede sacar a Rocha Moya de la oficina, pero no puede sacar a Sinaloa de la crisis. Y aquí viene lo verdaderamente interesante. Primero MORENA tomó distancia. Después gobernadores de la 4T marcaron territorio. Ahora el PAN y el PRI exigen juicio político y responsabilidades. Mientras tanto, Rubén Rocha Moya vuelve a quedar fuera de la silla. ¿Casualidad? No lo parece. Parece más bien que estamos viendo el final de una etapa política que durante años pareció intocable. Pero cuidado: una cosa es terminar políticamente con un grupo y otra muy distinta demostrar judicialmente delitos. Esto corresponde a las autoridades, no a las columnas políticas, ni a los partidos ni a las benditas redes sociales. Lo que sí nos corresponde a nosotros los ciudadanos es exigir que nadie tenga privilegios frente a la ley. Ni Rocha, ni sus adversarios, ni MORENA, ni el PAN, ni el PRI, nadie. Porque si las acusaciones son falsas, que se demuestre, y si existen responsabilidades, que se proceda conforme a derecho. Lo que ya no puede seguir es este espectáculo de licencias, de regresos, de salidas y de declaraciones mientras Sinaloa permanece atrapado en medio de la incertidumbre. Porque, estimado lector: una licencia puede suspender un cargo, pero no puede suspender la realidad…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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