El juego de las sillitas en el gobierno Rochista. El todavía gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, movió las piezas de su gabinete, tocado por corrupción y por desapariciones. Le tomó protesta a la diputada local -sin licencia- Yeraldine Bonilla Valverde -la meserita de una fonda de Dimas como le dijera Rocha Moya en cierto evento político-. Pues resulta que ahora Yeraldine será la nueva secretaria general de Gobierno, en sustitución de Feliciano Castro Meléndrez -de los pocos que daba declaraciones medio articuladas frente a la crisis de violencia- quien ahora despacha en la secretaría de Economía, reemplazando a Ricardo “El Piti” Velarde Cárdenas -ex funcionario cuestionado por el secuestro de un joven de Durango en un bar de su propiedad-. Y para completar la rosca, en el área de Bienestar y Desarrollo Sustentable, llega otro ahijado de Rocha Moya, el suplente de senador, Omar Alejandro López Campos, quien releva a María Inés Pérez Corral -super cuestionada por su trato inhumano-. Después del acto protocolario, el mandatario estatal exhortó a los nuevos funcionarios “Poner todo su esfuerzo para seguir llevando bienestar a la sociedad sinaloense”, palabras bonitas ya muy desgastadas obviamente. Porque en realidad, más que un cambio de fondo, esto parece el clásico juego de la sillita Rochista: los mismos rostros, sólo que con distinta oficina y nueva placa en la puerta. Uno que brinca del béisbol a deportes y luego a Radio Sinaloa. Otro que pasa de diputado local a secretario de Gobierno y después a Economía. Y otra que de andar en una subsecretaría de Seguridad -con título en proceso- y de ser meserita de fonda, ahora dirige Gobernación. ¡Qué versatilidad, por Dios! ¡Todo terreno los muchachos! El problema no es la rotación, sino la improvisación. Gobierno de cuotas, cuates y compadrazgos: en donde la lealtad pesa más que la capacidad, y la silla importa más que el servicio. En fin, todos felices y contentos en el gabinetazo Rochista. Como bien dice el dicho: “La misma gata… nomás que revolcada.”
Sale Denisse, entra Aymee: el relevo en la JLCA #1. El todavía secretario general de Gobierno del Estado de Sinaloa, Feliciano Castro Meléndrez, dio posesión a Aymee Viridiana Soltero Acosta como nueva presidenta de la Junta Local #1 de Conciliación y Arbitraje. Nada menor, estimado lector: esa es la junta que atiende, entre otros, los casos de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Hasta hace poco el cargo lo ocupaba Denisse Azucena Díaz Quiñonez, aquella que intentó competir por la Rectoría de la UAS y que -para ser francos- no llenó ni un vocho con sus simpatizantes. ¿Y qué pasó con la tal Denisse? Pues simple: la mandaron a volar. Le dieron las gracias por andar calentando cabezas entre los jubilados disidentes de la UAS que se oponen a la reingeniería. Órdenes directas del gobernador Rocha Moya, por supuesto ¿De parte de quién más podría ser? Así opera el grupo Rochista: usan, exprimen y luego desechan. Y si no lo cree, ahí están los casos de los alcaldes caídos en desgracia: Jesús Estrada Ferreiro, Luis Guillermo Benítez Torres, Gerardo Octavio Vargas Landeros… y, claro, Héctor Melesio Cuén Ojeda, que tampoco se salvó de la lista negra. La historia se repite, una y otra vez. En el gobierno Rochista, la lealtad tiene fecha de caducidad. Hoy eres útil, mañana… gracias por participar…

